La transferencia tecnológica es el proceso mediante el cual las universidades y centros de investigación generan soluciones basadas en conocimientos científicos innovadores. Este proceso utiliza los resultados de la investigación como insumo para su maduración técnica y comercial, avanzando desde el TRL 1 (Concepto básico) hasta el TRL 9 (Producto comercializado). Este desarrollo permite que el conocimiento científico llegue al mercado, beneficiando a empresas y personas que enfrentan problemas específicos y ofreciendo soluciones efectivas que tienen un mayor impacto en las comunidades.


El TRL (Technology Readiness Level) es una metodología ampliamente aceptada para medir el grado de madurez de una tecnología. Conociendo el TRL de una tecnología, es posible estimar su nivel de desarrollo y el tiempo necesario para llevarla al mercado. Adicionalmente, el CRL (Commercial Readiness Level), que mide el grado de madurez comercial, complementa esta evaluación al enfocarse en la identificación del mercado y la problemática específica que la tecnología busca resolver. El crecimiento paralelo de ambos niveles – TRL y CRL – es esencial para garantizar la efectividad del proceso de transferencia tecnológica, asegurando que tanto la viabilidad técnica como comercial sean alcanzadas simultáneamente.